Los paradigmas sociales frente a la vejez nos pone la mirada sobre los aspectos puramente estéticos , pero de una estética comparativa con la de la juventud, razón por la cual nos obliga a focalizar las metas de tratamiento hacia lo imposible, y a hundir el cuerpo emocional en una profunda y larga depresión, revalorizando la juventud y descalificando automáticamente a la vejez, al punto de creer que ser viejos nos transforma en personas caducas, vencidas, como un alimento que ya no se puede consumir. Pero el problema no es de quienes nos quieren poner en ese lugar, sino de nosotros que lo aceptamos y bajamos la cabeza en busca de las mil cirugías, que lejos de llevarnos de regreso a los años mozos, nos hacen ver más viejos y penosos. Nos olvidamos que una persona grande, tiene algo mucho más importante que una persona joven, tiene más "años" en la vida, en cambio la persona joven no los tiene y quién sabe si los tendrá. Porque, en definitiva, lo más importante es "estar" en la vida, y que yo sepa, los viejos están desde hace más tiempo en ella que los jóvenes, vieron más, escucharon más, saben de ella más, la conocen más, la disfrutaron más, la sufrieron más, y aún están en ella igual que un joven, pero estos últimos no estuvieron los años anteriores. Yo veo en los más viejos o en los más añosos, a seres de consulta, a guías que pueden compartir sus experiencias. En esta sociedad se descartan a los más grandes, sin embargo en sociedades que conservan tradiciones como los grupos indígenas se mira al viejo con admiración y cada arruga le da un valor agregado en experiencia y en vida vivida, como los anillos de un tranco, y se los cuida porque son ellos los que guían al joven a una vida más segura y feliz.
No vivas tu madurez con sentimientos de pérdida, al contrario, hay que vivirla con sentimientos de ganancia, porque ya tenemos más años asegurados en la vida. Yo te doy fe que con ejercicio corporal y facial, buenos hábitos alimenticios, bajando el estrés y haciendo una vida sencilla, dándonos el tiempo para hacer aquellas cosas que nos hacen sentir pleno, podés tener una maduritud hermosa por fuera y por dentro. Si te deterioraste es porque te lo permitiste. No te deprimas por la edad, deprimite por dejarte estar, ponete en acción, modifica tu sedentarismo, tu alimentación, no comas en exceso, hacé mi gimnasia facial y corporal, no te enojes tanto, mira todo lo lindo que tenés y que lograste, ponete proyectos, como estudiar algo, aprender un arte, oficio, etc. y verás como tu vejez se transformará en una bendición. La vejez no es algo "feo" lo feo es lo "mal" que te trataste para verte mal. Tratate y cuidate como una reina de la salud y amarás tu maduritud.
sábado, 11 de mayo de 2013
lunes, 22 de abril de 2013
SER o NO SER
Cuántas veces escuché decir: "me arrepiento tanto de no haber hecho tal o cual cosa", como si estudiar una carrera determinada, terminar el secundario, estudiar un idioma, hacer un negocio, formar una familia, etc. fuesen causas perdidas. Me da la impresión de que cuando somos jóvenes y sin compromisos nos relajamos porque vemos al futuro como una hoja en blanco y nos sobra tiempo para escribirla, pero un día, de pronto, nos encontramos casados, con hijos o simplemente atrapados en un trabajo que nos insume todo el día, y entonces, esa realidad, se transforma en el último renglón de la hoja, y ponemos todos aquellos deseos, de "ser", en el cajón de las cosas perdidas. ¿No será que necesitamos una buena excusa para no intentarlo y seguir en ese lugar de comodidad en el que nos pusimos, aunque nos frustre un poquito?, ¿acaso las realidades y situaciones en las que nos ponemos son inmodificables?, ¿ser esposos, padres o empleados es incompatible con construirse en otras áreas?, ¿será cobardía?, ¿qué nos impide, verdaderamente, tratar de ser lo que deseamos?. Yo creo que hay un poco de muchas cosillas que sería bueno analizarlas si deseas avanzar con algo. Voy a dividir dos grupos: uno, los que por tener una familia sienten que ya es tarde de ser aquello que soñaron alguna vez. Otro, los que por trabajar casi todo el día sienten que ya es tarde de hacerse tiempo para estudiar una carrera, de formar una familia, ser un artista o tener un negocio propio. Ahora pensemos juntos: cuando uno desea "ser" algo en la vida (artista, abogado, médico, panadero, locutor, madre, etc.) se "siente" en el cuerpo más allá de la razón. Cuando uno necesita tantas condiciones para ponerse a hacer lo que desea "ser", es porque lo que desea es otra cosa, es decir que no es lo que decimos desear ser lo que nos mueve sino las condiciones en las que imaginamos haciendo eso. Por ejemplo: si lo que deseo es cantar no me va a importar si tengo 20 años, si lo hago en el Colón o tengo 50 años y lo hago en el jardín, pero si lo que me emociona es el éxito que imagino tener cantando, entonces, no es el canto lo que deseo, sino el éxito que este me puede dar. Para el primer ejemplo no veo por qué no darse el gusto de hacer lo que uno desea, en cualquier etapa y contexto de la vida, y ser, finalmente, lo que deseamos ser, más allá de los resultados económicos y del reconocimiento social. En cambio para el segundo ejemplo queda claro que no es cantar lo que nos mueve sino el deseo de ser exitoso haciendo eso, y como nadie nos puede asegurar el éxito...mejor echarle la culpa al matrimonio, a la falta de tiempo, a los hijos, etc., etc..
Lo primero que debemos hacer es preguntarle al cuerpo "qué le hace feliz hacer", dejar de lado a la razón que nos confunde y especula, cerrar los ojos e imaginarse haciendo y siendo aquello que decimos desear, y si el cuerpo siente cosquillas, alegría corporal, comodidad, seguridad e identidad, entonces no te detengas. Pero si lo que te viene a la mente es una fantasía que no tiene que ver con lo que deseas ser sino con lo que crees que esto te dará, entonces no deseas SER lo que dices desear, deseas el contexto social o económico que imaginas que eso te dará.
Lo que nos da identidad nunca puede estar superditado al resultado. Uno puede amar SER madre y sentir que eso nos define como individuo, pero no significa que deba ser la mejor madre del mundo, se es como se puede, no se espera ser exitoso para permitirse ser lo que deseamos. No se es músico solo con la garantía de tener éxito, simplemente se es músico porque se siente bien y se es feliz haciendo música.
Lo que nos da identidad nunca puede estar superditado al resultado. Uno puede amar SER madre y sentir que eso nos define como individuo, pero no significa que deba ser la mejor madre del mundo, se es como se puede, no se espera ser exitoso para permitirse ser lo que deseamos. No se es músico solo con la garantía de tener éxito, simplemente se es músico porque se siente bien y se es feliz haciendo música.
Los que tanto justifican las mil razones por las cuales no son lo que desean ser es porque no tienen claro lo que quieren. Se ES o no se ES sin importar los resultados económicos o sociales. Muchos estudian para ascender en una escala social, aunque dejen atrás lo que verdaderamente aman ser, otros prefieren la comodidad de un matrimonio y luego culpan a la familia por no haber "podido" dedicarle tiempo a lo que soñaban ser, cuando en realidad lo que les faltó fue ganas de esforzarse y salirse de la zona de comodidad e inercia. Otros no tuvieron la voluntad de estudiar en la nocturna o los fines de semana y prefieren culpar al "laburo" que los dejó sin tiempo. Créanme, yo tuve que vencer muchas zonas complicadas para ser lo que deseaba, pero luché y seguiré luchando por "ser" lo que amo ser, porque eso es lo único que me identifica, lo que me hace ser distinta del resto, lo que a mi cuerpo le hace bien en los momentos más duros de mi vida, porque cuando hago lo que soy encuentro un recreo, un descanso, es como una balsa en medio de un naufragio. Y es mentira que solo se puede ser una sola cosa, se puede ser todo lo que quieras en las distintas etapas de la vida, en el orden que tu decidas. Muy pocas cosas no se pueden pasado el tiempo: ser mamá biológica con menopausia, bailar en el Colón comenzando de grande, entre otras. Pero sí podés ser madre del corazón y adoptar un niño o simplemente hacerte cargo de uno y ser tan mamá como otras, y si te gusta bailar lo podés hacer, yo, por ejemplo, doy clases de ballet a señoras grandes y somos muy felices bailando, no necesitamos hacerlo en el Colón para sentirnos bailarinas.
Animate y comienza a SER lo que deseas ser desde este instante, no importa cuanto tardes, el camino te hará feliz, y tampoco te preocupes hasta dónde llegarás, porque una vez que comiences a hacer lo que deseas ser, te sentirás bien.
lunes, 15 de abril de 2013
NO TE DEPRIMAS, el momento es AHORA
Como siempre, voy a escribir basándome en mi propia historia y compartirlo contigo porque SE que esto nos pasa a todos en algún momento de la vida, con distintos argumentos, pero quién no sintió hundirse y perder la dicha por la vida que parece imposible volverla interesante como para seguir en ella.
Cuando era joven, digamos que hasta los 40 años, mi cuerpo emocional era un torbellino de emociones llenas de sueños y esperanzas, me sobraba energía, sentía que todo era posible, que solo tenía que ponerme en marcha. Hice muchas cosas, formé una familia, una profesión, estudié, un programa de TV, hice un método de gimnasia, escribí un libro, tomé buenas y malas decisiones, pero mi vida era un continuo "avanzar", porque a pesar de cometer errores siempre tenía un proyecto entre manos y un buen ánimo para llevarlo a la práctica. Hasta que, lentamente, comenzaron a suceder cosas que hicieron mi vida muy dura de vivirla, cada día me pesaba tanto que, les juro, mi único alivio era tirarme en mi cama y dormir. ¡Estuve tan triste!, ni yo lo podía creer. Durante "años", aunque no lo creas, lloré adentro de mi auto camino al trabajo, todos los días. Nadie lo veía ni lo sabía, solo mis hijos, esposo y mamá, para el resto fui la Vero alegre de siempre. Durante esos años mantuve mi instituto, mis alumnas y mi vida con un esfuerzo sobrehumano, fue terrible. La única luz que me ayudó a seguir luchando fue saber que deseaba con toda mi alma volver a sentirme bien y recuperar mi entusiasmo. Me NEGABA a sentir que mi tiempo de oportunidades habían quedado en el pasado, y a pesar del profundo dolor que llevaba a todas partes y a toda hora, luché conmigo misma por recuperar la alegría, el entusiasmo, el equilibrio emocional y mi belleza física que también se desvanecía. Me negué profundamente a creer que los años y los problemas podían llevarse sin retorno a mi juventud física y emocional. Muchas cosas juntas me sucedieron y ahora que lo puedo ver con distancia y emocionalmente fuerte, me doy cuenta de el esfuerzo que hice por salir a flote, pero LO LOGRÉ, por eso lo quiero compartir, para darte un poquito de esa luz que me ayudó. No fue solo deprimirme por el paso del tiempo y verme envejecer, esa fue una lucha paralela a otras más complejas, luchas que guardé en hermético secreto y que aún no estoy segura de compartir, por amor a mi familia, pero te puedo decir sin mucho detalle algunas cosas, porque no hay nada peor que dejar a la gente con la intriga. Cuando nació mi hija en el 98 yo estaba en un gran momento, era feliz por todos lados, mi vida me encantaba, tenía un esposo enérgico, hijos sanos, mi programa de TV me daba tantas satisfacciones, las alumnas me amaban, yo estaba llena de planes. Pero mi vida no había sido siempre así, mi infancia, adolescencia y primera juventud fueron dolorosas, me faltaba todo y de todo. Por eso nunca pensé que la vida me daría coletazos tan duros nuevamente, creía que ya había sufrido suficiente y que ahora me tocaba el bienestar. No estaba preparada para lo que vino. En primer lugar no sabía que existía gente envidiosa capas de hacer daño, y me hicieron mucho daño. Eso fue difícil de transitar, pero sobre llovido mojado, y en el mejor momento de la vida y de la edad tuve que "recibir" y aprender a vivir con la enfermedad de quién más amaba, en el ceno más íntimo de mi familia, ahí donde uno es mas vulnerable, ahí recibí un balazo. Primero lo minimicé, luego me esperancé y luché, luchamos, luego me fui agotando y finalmente enfurecí y me deprimí profundamente. Me volví irritable, hipersensible, triste. Comencé a luchar contra la enfermedad, el desánimo, contra mi vejez, contra mi tristeza, contra mi mal carácter, contra la economía, y cerré mi local de ropa, dos de mis tres institutos, porque no podía sostener tanto en un país que se caía como yo, y para colmo, lo único que me conectaba con ustedes y mi SER profesional y que me daba un recreo de alegría, también desapareció, mi programa de TV, porque el canal cerró. Mis días eran: levantarme a las 6 de la mañana, ir a trabajar 15 horas, volver a casa, ver todo sucio y revuelto, deprimirme, enojarme, limpiar, llorar, comer y dormir. Yo se que esto es una sorpresa para ustedes que siempre me vieron feliz. Pero hasta en los momentos más desoladores LUCHÉ por volver a sentirme bien nuevamente. Lo único que NO hay que hacer es bajar los brazos, quedarse inactivo. Es bueno llorar, enfurecer, pero quedarse quieto internamente como si nada es lo peor. No es verdad que hay un momento para cumplir sueños y darse el gusto de ser y hacer lo que nos hace bien. Hoy, luego de una larga pelea por "rescatarme" estoy reescribiendo mi historia con entusiasmo y con algo que antes no tenía: paz. Hoy, con algunas décadas más vuelvo con mi programa de TV, lo rescato como lo hice conmigo,y para mi sorpresa me veo tan joven y vibrante como antes. Hoy vuelvo a disfrutar de mi hogar y nació, en mi, la paciencia y la resignación que se necesita para tener la grandeza de disfrutar con los seres amados junto a la enfermedad. Yo sufrí, mucho, pero nunca me quedé quieta, luché internamente por salir y encontrar la alegría. Nunca dejé de generar pequeños productos y proyectos como DVDs de gimnasia, programas de TV fallidos, cursos, estudiar, etc. Lo hacía sin sentirme feliz y con un miedo terrible, hasta llegué a pensar que nada tenía sentido, pero nunca dejé de QUERER, de DESEAR, con todo mi corazón, SENTIRME BIEN nuevamente.
Vos también podes volver a sentirte feliz con tu vida. No te critiques, no te digas: "ya estoy vieja", "mi tiempo ya fue", y esas cosas que solo te hacen inútil. En ningún lado está escrito que hacer cosas y escribir una historia feliz es para una determinada edad o situación. Uno tiene la edad que siente. Otro día te voy contando qué hago para verme tan joven, aunque ya lo intuís: mi gimnasia corporal y facial, comida sana y natural, dormir bien y disciplina. Ahora quiero inyectarte un cachito de esperanza y entusiasmo a hacer de tu vida la vida que quieres vivir. Tu momento es AHORA, es cuando uno lo decide. No te deprimas, salí, viví.
Verónica Lercari
Vos también podes volver a sentirte feliz con tu vida. No te critiques, no te digas: "ya estoy vieja", "mi tiempo ya fue", y esas cosas que solo te hacen inútil. En ningún lado está escrito que hacer cosas y escribir una historia feliz es para una determinada edad o situación. Uno tiene la edad que siente. Otro día te voy contando qué hago para verme tan joven, aunque ya lo intuís: mi gimnasia corporal y facial, comida sana y natural, dormir bien y disciplina. Ahora quiero inyectarte un cachito de esperanza y entusiasmo a hacer de tu vida la vida que quieres vivir. Tu momento es AHORA, es cuando uno lo decide. No te deprimas, salí, viví.
Verónica Lercari
martes, 12 de febrero de 2013
Disfruta ahora de lo que sí tienes
Cuando miro hacia atrás tengo la sensación de haber estado ausente en cada momento de mi vida. Es decir: cuando era soltera sentía que me "faltaba" un compañero para disfrutar mi vida, cuando lo encontré sentí que si no me casaba no sería feliz porque me "faltaría" el matrimonio: cuando me casé me embaracé de inmediato para que no me "falte" la familia soñada; cuando nació mi primer hijo sentí que me "faltaba" realizarme profesionalmente, y así con todo. Me perdí de DISFRUTAR mi soltería, mi noviazgo, a mi esposo, la infancia de mis hijos, mis logros profesionales, etc.. Hoy se que nunca se tiene todo en un mismo tiempo. Por ejemplo: cuando tienes juventud y belleza, no tienes prestigio, o dinero, o una familia, etc. Cuando llegas a tener prestigio, o una gran familia, o una posición económica, ya no tienes la juventud y belleza de antes, etc.. Digamos que la vida es una sucesión de hechos que no se dan al mismo tiempo, mientras logras algo vas perdiendo otras cosas o simplemente se transforman o quedan en el pasado. Si no aprendemos a disfrutar de lo que nos toca tener en el tiempo que sucede, seremos infelices siempre.
Imagina a tu vida como una mesa de 4 patas: una es tu cuerpo, tu salud, tu profesión, tus amigos, tu belleza y todo lo que hace a tu ser como individuo; otra es tu relación de pareja, y todo lo que tiene que ver con esa persona; otra es tu familia, tus hijos; y la cuarta es tu bien estar económico. Esperar que la mesa tenga las 4 patas del mismo largo para comenzar a disfrutar sin que se nos vuelque toda dicha por la pata más corta es un error. En la vida, mientras una pata crece otra se acorta, la tabla de la mesa nunca está en equilibrio, pero el secreto es: mientras nos ocupamos de la corta, disfrutar de las patas más largas en cada momento presente.
Ojalá te ayude a disfrutar de lo que sí tienes en este momento.
Verónica Lercari
Imagina a tu vida como una mesa de 4 patas: una es tu cuerpo, tu salud, tu profesión, tus amigos, tu belleza y todo lo que hace a tu ser como individuo; otra es tu relación de pareja, y todo lo que tiene que ver con esa persona; otra es tu familia, tus hijos; y la cuarta es tu bien estar económico. Esperar que la mesa tenga las 4 patas del mismo largo para comenzar a disfrutar sin que se nos vuelque toda dicha por la pata más corta es un error. En la vida, mientras una pata crece otra se acorta, la tabla de la mesa nunca está en equilibrio, pero el secreto es: mientras nos ocupamos de la corta, disfrutar de las patas más largas en cada momento presente.
Ojalá te ayude a disfrutar de lo que sí tienes en este momento.
Verónica Lercari
lunes, 4 de febrero de 2013
Construye tu persona y sentirás el alma llena
Sentirse "vacío" no es nada nuevo para tanta gente. Hasta yo, que no paro de hacer cosas, me he sentido así, como si fuese un huevo de pascuas con forma de conejo pero adentro "nada". Claro que eso de estar haciendo cosas "siempre" tampoco es tan verdadero. Observo que las veces que me he sentido vacía responden a momentos de mi vida con conductas similares, y que hoy puedo identificar y me gustaría analizarlas contigo, porque tal vez te ayude a activarte si estás pasando por algo así.
Pasar las horas mirando la tele, leyendo revistas superfluas, y hablando todo el día de los demás, de famosos, de los noticieros, vecinos, familiares, etc., etc., no invertir tiempo en hacer algo para mi desarrollo personal. Un estado de "mirar al mundo", sin participar, que te empuja hacia un espiral en el que solo podés sentir una angustia indefinida pero profunda y muy real. No tener ganas de nada, como si el cuerpo pesara toneladas, cumplir con el trabajo pero luego volver a "hecharse" como un perro cansado de tanto caminar. No se sale así nomás de un estado como ese. Lo primero es reconocer que uno se empantanó, lo segundo es desear volver a ponerse en acción, lo tercero es hacer una lista de cosas que nos gustaría hacer, y por último es ponerse en acción. Claro que no es tan simple salir del letargo y pasar a la acción. Yo, una vez que identifico lo que deseo, comienzo a hacer llamados, a buscar direcciones, etc., cosa de ir comprometiéndome conmigo misma, y no me pregunto si tengo ganas, ya que al comienzo nunca las tengo, pero conforme voy haciendo caminos me voy entusiasmando y el entusiasmo se va agrandando como una bola de nieve, que solo hay que hacerla rodar y ella solita se agranda. Por ejemplo: si quiero aprender otro idioma, lo primero que aparece es la cadena de desaliento: "¿te parece?, ¿para qué?, ¿a tu edad?, bla, bla, bla"!!. Pero un día me pongo en acción, llamo a varios lugares, elijo uno y sin darle más vueltas voy, y ¡ahí estoy, ¡construyéndome!, ¡aprendiendo un nuevo idioma!, haciendo algo que quedará en mi para siempre, como hacerle un cuarto nuevo a una casa y mejorarla.
No, no hay edad ni época para construir nuevas experiencias y saberes. Lo peor que nos puede pasar es NO HACER NADA. Quedarse mirando y criticando a los demás es la mejor butaca en el teatro de la vida para no avanzar, como el público que mira sentado. O se es público o se es actor, y de la vida de uno, mejor es ser actor. ¡Claro que da miedo!, pero aún los actores más prestigiosos sienten miedo, cosquillas y sudan cada vez que se suben al escenario. Subite al escenario de tu vida y llenalo de acciones. Vale la pena.
Lic. Verónica Lercari
Pasar las horas mirando la tele, leyendo revistas superfluas, y hablando todo el día de los demás, de famosos, de los noticieros, vecinos, familiares, etc., etc., no invertir tiempo en hacer algo para mi desarrollo personal. Un estado de "mirar al mundo", sin participar, que te empuja hacia un espiral en el que solo podés sentir una angustia indefinida pero profunda y muy real. No tener ganas de nada, como si el cuerpo pesara toneladas, cumplir con el trabajo pero luego volver a "hecharse" como un perro cansado de tanto caminar. No se sale así nomás de un estado como ese. Lo primero es reconocer que uno se empantanó, lo segundo es desear volver a ponerse en acción, lo tercero es hacer una lista de cosas que nos gustaría hacer, y por último es ponerse en acción. Claro que no es tan simple salir del letargo y pasar a la acción. Yo, una vez que identifico lo que deseo, comienzo a hacer llamados, a buscar direcciones, etc., cosa de ir comprometiéndome conmigo misma, y no me pregunto si tengo ganas, ya que al comienzo nunca las tengo, pero conforme voy haciendo caminos me voy entusiasmando y el entusiasmo se va agrandando como una bola de nieve, que solo hay que hacerla rodar y ella solita se agranda. Por ejemplo: si quiero aprender otro idioma, lo primero que aparece es la cadena de desaliento: "¿te parece?, ¿para qué?, ¿a tu edad?, bla, bla, bla"!!. Pero un día me pongo en acción, llamo a varios lugares, elijo uno y sin darle más vueltas voy, y ¡ahí estoy, ¡construyéndome!, ¡aprendiendo un nuevo idioma!, haciendo algo que quedará en mi para siempre, como hacerle un cuarto nuevo a una casa y mejorarla.
No, no hay edad ni época para construir nuevas experiencias y saberes. Lo peor que nos puede pasar es NO HACER NADA. Quedarse mirando y criticando a los demás es la mejor butaca en el teatro de la vida para no avanzar, como el público que mira sentado. O se es público o se es actor, y de la vida de uno, mejor es ser actor. ¡Claro que da miedo!, pero aún los actores más prestigiosos sienten miedo, cosquillas y sudan cada vez que se suben al escenario. Subite al escenario de tu vida y llenalo de acciones. Vale la pena.
Lic. Verónica Lercari
jueves, 3 de enero de 2013
DESPEGARSE DEL OTRO Y RECUPERAR LO PROPIO
Los que vivimos en pareja, y más aún si tenemos hijos,
nos resulta más difícil sostener a largo plazo aquellas cosas que nos
identifican porque comenzamos a dejar “lo propio” por lo compartido, o per aún:
por darle prioridad a lo del otro u otros, achicando nuestro universo al punto
de creer que ya no podremos salir adelante sin “la ayuda” del otro.
Claro que en la vida de cualquier pareja siempre
existe una época de plenitud en la que no pesa el hecho de habernos amalgamado
tanto con esa maravillosa y controversial comunidad llamada “familia”. Pero,
como en los cuentos de hadas, la dicha se va empañada siempre por alguna causa, y tarde o temprano nos vemos
frente a un espejo en el que no nos reconocemos. Es en esa etapa en la que
sentimos que no podemos recuperar la alegría y no sabemos por qué. Simplemente:
perdimos la perspectiva.
Cuando uno construye un mundo apoyado en el otro, todo
parece ir bien mientras al otro no le suceda nada que empañe el andar feliz de
ese universo. ¿Pero qué sucede si a ese otro u otros enferman, mueren, o lo que
sea, que afecte ese idilio de mundo compartido feliz?. Yo te lo puedo decir:
“se siente morir lentamente, hundirse en un tubo resbaladizo y que no tienes de
dónde agarrarte para no seguir cayendo”. Es ahí en dónde te das cuenta que
apostaste todas las fichas de tu felicidad a un solo número, y esa amalgama que
hiciste con el otro no te da la distancia que necesitas para identificarte sin
el otro y solo puedes dejarte caer con él. Hasta que un día se hace, en tu
mente, una pequeña lucesita y te das cuenta que la única manera de volver a
sentir alegría, o al menos algo parecido, es recuperando “lo propio”,
simplemente aquello que te hacía feliz antes del otro. Despegarse del otro y
volver a hacer cosas cotidianas sin ayuda ni dependencia, como llamar un
plomero, ir al banco, etc., ya es el primer paso. Luego hay que atreverse a
volver a hacer aquellas cosas que hacíamos antes de amalgamarnos con los otros,
como tener un espacio físico propio, que puede ser un simple cuarto, recuperar
un oficio, estudios, amigos, etc. Y es en ese volver a reconstruirse en el que
nos damos cuenta que desde ese lugar de “uno entero”, no solo nos da un espacio
propio e individual para recargar energía y sentir buenas sensaciones, sino que
también nos da la posibilidad de poder “estar” con el otro verdaderamente bien
y fuertes para ayudarlos y ayudarnos a transcurrir esos momentos eternos
difíciles, como una enfermedad, por ejemplo. Porque de la única manera que
podemos ayudar a los demás o hacer crecer una relación, es estando “enteros”
con el otro y no amalgamados. Cuando uno logra juntarse con el otro sosteniendo
“lo propio” enriquece ese universo compartido, pero cuando comenzamos a “depender”
del otro es porque cedimos “lo propio”, tal vez por comodidad, y nos volvemos
terriblemente vulnerables y dependientes del otro, ya que solo podremos ser
felices en relación con el otro. Pero esa felicidad no dura toda TU vida, dura
toda LA vida del otro. En cambio si logras sostener lo propio durante una
relación o vida familiar, tendrás siempre una oportunidad de volver a sentirte
bien cuando ya no estén, o de tener pequeños momentos de alegría durante la
adversidad en situaciones familiares no deseadas.
Atrévete tu también a recuperar lo propio, solo te
espera sentirte mejor.
Verónica Lercari
martes, 20 de noviembre de 2012
TRES NUEVOS DVDs para tu salud y tu belleza
Les cuento que estoy lanzando mis nuevos DVDs.
"Cuerpo de verano" te ofrece una clase de gimnasia Verler de 90 minutos con todos los ejercicios que tu cuerpo necesita para ponerse en forma en poco tiempo y llegar al verano espléndida. Es súper efectivo. Vale la pena.
"Columna y espalda" trae 3 rutinas distintas de ejercicios correctivos de columna y espalda para realizar en días alternos. Fortalecen y corrigen los vicios posturales. Además trae el cilindro de PVC para los ejercicios que lo necesitan.
"Gimnasia articular anti artrosis" trae ejercicios de movilidad para todas las articulaciones del cuerpo: columna, cintura escapular, hombros, codos, muñecas, manos, pelvis, caderas, rodillas, tobillos, pies. Mantiene tus articulaciones móviles y sin dolor.
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