jueves, 19 de abril de 2012

DOLOR CIÁTICO

El dolor del nervio ciático puede ser detonado por trastornos en la columna lumbar y lumbosacra como hernias discales, artrosis interapofisaria, entre otros, o tensión del músculo Piramidal en la zona glútea, etc. Pero lo más importante es buscar a las causas que originaron estas razones para poder modificarlas y evitar futuros ataques de dolor e irritación. Por lo que mi experiencia me dice me atrevo a reafirmar que la mala de la película es la postura. Un cuerpo con malos hábitos posturales comprimen los espacios por los que transcurren las raíces nerviosas y/o al nervio mismo, inflamándolo e irritándolo haciendo que transmita señales de dolor persistente. Ante un ataque de dolor ciático te recomiendo dos cosas: primero tratar el dolor, luego hacer una buena terapia de reeducación postural para que no se repita la crisis.
                                  

 
PRIMEROS AUXILIOS PARA BAJAR EL DOLOR:

  1. Reposo inmediato
  2. Poner frío tolerable en la zona lumbar del lado del dolor. No apoyar hielo directo en la piel, esta puede quemarse, siempre ponga una sabanita entre la piel y el hielo.
  3. Tomar un ibuprofeno o cualquier antiinflamatorio que tenga en su casa, los sublinguales son una opción interesante.
  4. Si a las 4 horas no afloja valla a una guardia para que le den un antiinflamatorio inyectable y vuelva a hacer reposo
  5. Aunque el dolor afloje tenga en cuenta los siguientes NO hasta que el dolor desaparezca por completo:
  • NO maneje.
  • NO permanezca mucho tiempo sentado, el estar sentado aplasta al ciático a nivel de los glúteos aumentando el dolor.
  • NO camine, solo lo indispensable.
  • NO suba escaleras.
  • NO haga ningún deporte ni actividad física recreativa.
Luego que el dolor desapareció hágame caso y reeduque su postura.
Lic. Verónica Lercari

viernes, 6 de abril de 2012

LA ELONGACIÓN Y SU PODER DE SANACIÓN

La elongación tiene muchos beneficios, pero el más sorprendente es que pueden curar patologías provenientes de las malas posturas y el paso de los años, ya que resuelven el origen de estas. Por ejemplo: una hiperlordosis lumbar causada por músculos tensos puede ocasionar una espondilolisis o fractura vertebral a ese nivel,  ¿y quienes son los músculos que ocasionaron la hiperlordosis lumbar?, si puedo saber la respuesta es sencilla la resolución del problema. Un cirujano inescrupuloso te diría: "hay que operar", yo te diría: hay que elongar el psoasilíaco, el recto anterior del cuádriceps, etc. ¿Comprendes?, la elongación en manos de profesionales con los conocimientos adecuados tiene el poder de sanar y liberar a tu cuerpo de trastornos estructurales osteoarticulares y musculares complejos. Los músculos nos tuercen y comprimen porque se acortan todo el tiempo y no lo hacen simétricamente de los dos lados por igual, ellos se adaptan a nuestros vicios posturales y van haciendo de nuestro esqueleto un preso desesperado. Además esos acortamientos son la causa natural, y menos tenida en cuenta, de la artrosis, ya que estos, al acortarse, presionan las carillas articulares de aquellas articulaciones que mueven, deshidratándolas y dañándolas por compresión con el paso de los años. 
Acuérdense de lo que hoy les digo, porque en unos años la elongación será el boom de la sanación para el aparato locomotor en incontables lesiones que hoy se operan y se sobremedican. 
Gracias, queridos lectores por estar ahí. Lic. Verónica Lercari

LA COLUMNA, un sitio donde el abuso quirúrgico está a la órden del día

No dejo de asombrarme al ver con qué facilidad se induce a un paciente a operarse la columna, pero como conozco las causas de que tantos cirujanos inescrupulosos, amantes del dinero más que de la verdad, encuentren un público tan fácil de engañar, es que quiero compartir esto contigo. La mejor manera de hacer correr una verdad es decirla. Hay patologías que son operables como única opción, pero cuando la mala postura, o sea, la manera viciosa o inadecuada de pararse, sentarse, caminar, moverse, de una persona es la causante de generar un desequilibrio articular que sobrelleva al dolor y a un riesgo grave, la peor opción es operar, en estos casos hay que dessandar el camino reeducando la postura de esa persona. Si un cuerpo se tuerce y presiona en un punto en particular ¿qué ganamos con "fijar" o "reducir" o "anular" a ese punto o segmento?, yo te lo contesto: ganamos que el cuerpo siga presionando y dañando en otro punto vecino ya que nadie se ocupó de enderezarlo en su globalidad. Por ejemplo: ¿qué tal si te tuerces porque tienes una pierna más corta que otra, o porque tienes la costumbre de pararte siempre sobre la misma pierna y sacando la cola?, ¿crees que operando el segmento que duele se van a alinear las piernas o te cambiará la costumbre de pararte mal?: NO, y el mecanismo que causó tu problema seguirá actuando en tu cuerpo y causará otro daño similar o lo que es peor, empeorará el sector operado. Si te estás por operar la columna no entregues tu cuerpo a esa única opinión, exige que te expliquen las "causas" de tu problema, porque si éstas son posturales o mecánicas, es decir, producto del mecanismo de cómo te mueves, entonces el camino es un buen o buena kinesióloga especialista en reeducación postural y no el cirujano. Recuerda que "el conocimiento es poder", si no conoces lo que te pasa y por qué, entonces eres carnada fácil para pescadores inescrupulosos.

viernes, 30 de marzo de 2012

PRESOS DE UNO MISMO

Siempre asociamos la palabra o el concepto "presos" a los que están en la cárcel, sin embargo TODOS somos presos de un montón de cosas que nosotros generamos y aunque nos hagan mucho daño no solo nos cuesta  liberarnos de ellas, sino que a demás ni las registramos, razón por la cual desconocemos lo felices que seríamos sin ellas. Por ejemplo: el mal carácter, cuántas personas son presas de un carácter de m----- que los hacen sufrir a ellos y a los que los rodean, ¡claro que si lo modificaran todos serían mas felices!, pero no pueden, están presos de ese carácter que amasaron durante años y para escapar de él lo primero es darse cuenta y luego emprender el largo y laborioso trabajo de ir contra la inercia de lo que les es cómodo,  ¿para qué decir dulcemente algo si les sale más fácil decirlo a los gritos o de mala manera? Otro ejemplo: cuántas personas se estructuran en hábitos de vida aburridos sin salidas ni amigos, y aunque se den cuenta y un día tratan de hacer algo nuevo, distinto, les gana la costumbre y el proyecto queda, como siempre, en el olvido. Lo mismo pasa con las comidas, con el trabajo, con las relaciones, con la ropa, con la manera de hacer el amor, en fin, con todo. Nos estructuramos en hacer las cosas de una manera y aunque soñemos en hacerlas de otra no nos movemos ni un centímetro hacia el nuevo rumbo. Entonces somos presos de todos esos aspectos de nuestra personalidad que nos hace la vida aburrida, triste, mediocre, frustrante, etc. O al revés, nos hace un tiro al aire, inestables, inalcansables, etc. ¿A dónde quiero llegar con esto?, tal vez a la clave del fracaso o del éxito. Creo que de nuestros aspectos personales depende nuestro destino más que de la suerte como un hecho ajeno. Si pudieramos VER con claridad cómo somos y qué aspectos son los que nos tiran para atrás, tal vez, y solo si lo deseamos enormemente y con mucho trabajo, podamos comenzar a cambiar y con esos cambios personales comenzará a cambiar el rumbo del destino, aún aquellas cosas que parecen venir de afuera. ¿Cuántas veces escuchamos decir: "no hay hombres"?, nunca escuché a una mujer preguntarse ¿qué parte de mí espanta a los hombres?. Es más simple y tranquilizador tratar de encontrar los aspectos propios que nos separan de nuestros deseos y tratar de modificarlos que esperar eternamente un cambio en el universo que nos rodea. Yo siempre sostuve: "todo lo que esté en mis manos modificar deja de ser un problema"
Gracias por leerme, Lic. Verónica Lercari

domingo, 11 de marzo de 2012

SI NADA TE MOTIVA, ESTO TE VA A AYUDAR

Cuando uno es un niño lo más importante del mundo son nuestros padres y nuestros juguetes, significa que los "valores" que estimulan nuestra vida y el interés por ella son el amor de nuestros padres y la dicha de jugar. Pero crecemos y así un día somos adolescentes, entonces aparece una crisis porque lo que era tan importante y nos daba un sentido en la vida ya no lo es. Los valores cambian en cada etapa, entonces los amigos pasan a ser más importante que los juguetes y más estimulantes que los papás, tal vez ya aparezca una vocación o un gusto particular por algo como la música, la moda, la ropa, etc. y esas cosas también pasan a ser un valor que nos identifica y nos acompaña en esa etapa de la vida, hasta que llega la siguiente, la de adultos.  Entonces  nuestros valores se vuelven a modificar y si bien los amigos son importantes, la realización profesional o la necesidad de formar una familia, tener hijos, una casa,  lo serán más. Esta última es una etapa larga que requiere mucha energía y dedicación, nos mantiene ocupados muchos años y nos da sentido, pero como toda etapa también pasa y es aquí en donde nos cuesta tanto darnos cuenta que estamos en un puente entre una etapa y otra, es en esta linea delgada en la que no reconocemos tan claramente, como en las otras  tres, que estamos dejando una para entrar en la siguiente, por eso nos sentimos tan perdidos  en esta época de la vida y sucumbimos en la angustia, nos asustamos mucho, como caerse al abismo, sentimos que perdemos el interés por la vida, nos preguntamos: ¿y ahora?, ¿todo se acabó para mi?. Si, es una etapa difícil de reconocer. Si esto te está pasando piensa en cuáles son tus valores AHORA, no los que fueron hasta ahora. Tal vez ni te diste cuenta que han cambiado y por eso no los puedes ver.  Los valores nos identifican, esa es la razón por la que  nos sentimos morir si los perdemos, por eso el niño siente angustia al pasar a la adolescencia y el adolescente al pasar a ser adulto y los adultos al pasar a la ¿segunda adultés?. Pero no te angusties, una vez más no perdemos los valores, solo se modificaron y a veces tardamos un poco en darnos cuenta cuales son los nuevos. Por ejemplo, a una mujer de entre 20 y 45 años a lo mejor la estimula mucho tener una casa y una familia, eso le da forma a su vida, pero un día descubre que ya nada la estimula. Es lógico, si ya lo hizo, ya tiene su casa, los hijos crecieron y su esposo la amará por siempre, digamos que esos valores ya están cumplidos, hechos, razón por la cual no se puede hacer lo que ya se hizo, es hora de ENCONTRAR nuevos valores que estimulen a seguir. Pero no te asustes, no se trata de empezar una carrera nueva, tal vez un valor nuevo sea tan simple como ser feliz, aprender a ser feliz, encontrar la paz interior, mimarnos, dedicarnos tiempo, disfrutar, encontrar nuevos amigos, en fin, muchas cosas pueden ser nuestros nuevos valores. Relajate y dejá volar a tu mente. Animate a responderte: ¿qué te gustaría hacer contigo?, ¿qué te gustaría darte?, ¿qué te gustaría hacer ahora?, ¿de qué te gustaría disfrutar?, ¿qué necesitás? ¿qué querés sentir?. Si podés contestar todas esas preguntas encontrarás muchos valores o muchas cosas valiosas por qué seguir luchando y entretenerte en esta nueva etapa. Bueno, espero haberte dado un rayito de luz y encuentres nuevas razones para identificarte contigo en esta etapa y vuelvas a entusiasmarte.

martes, 21 de febrero de 2012

POR MIEDO

Miles de sueños y proyectos vamos almacenando en el cesto de la frustración. Encontramos un sin fin de excusas para no intentar hacerlos, y gracias a ellas nos retorna la paz porque nos permite autoconvencemos de que no son posibles, hasta que de vez en cuando, en esos pequeños lapsos inoportunos de hiperconciencia, nos aflora del subconsciente la verdad que aparece sin permiso para intimarnos  de un grito la única palabra que nos define: "cobarde". Nos vamos quedando quietos frente al entorno que nos desagrada, de brazos caídos sin más opción que justificar nuestra mediocre participación en la realidad que nos rodea y que supimos construir. Claro que sabemos, en el fondo, que si contáramos con una pizca de VALOR todo podría ser distinto. Por eso, cuando aflora esa verdad de las profundidades neuronales del cerebro, y antes de deprimirnos por aceptar nuestra cobardía, volvemos a hundir el mensaje a las profundidades del subconsciente llenando nuestro estómago con comidas ricas, o mareando a las inoportunas neuronas con alcohol, o tal vez con los efectos relajantes de la nicotina o las drogas. En fin, como dice el refrán: "más vale malo conocido que bueno por conocer", ¿y sabés por qué?, porque tenemos MIEDO, nos aterra la sola idea que por intentar cambiar las cosas estas se pongan más oscuras de lo que ya son, miedo, tenemos miedo....Después de todo una realidad gris no es tan malo como una negra, aunque nos quedemos eternamente sin saber como sería una de lindos colores, y todo por no intentarlo, si, por miedo....

domingo, 5 de febrero de 2012

El día que conocí a Julio Bocca

Esta historia tiene más de 30 años. Yo estaba en una clase de ballet de Olga Ferri. Recuerdo hasta el paso que estábamos realizando: "el plié´". La clase había comenzado hacía unos 8 minutos. De pronto entra un niño desalineado, medio gordito y muy irreverente, se pone en la barra delante mío dejándome poco lugar para moverme, cosa que me molestó. Recuerdo que pensé: "¿y este quién se cree que es?", pero no pasó un minuto que lo vi moverse y supe que se trataba de alguien que sería un grande. No pude concentrarme más, el pequeño monstruo de 11 años capturaba las miradas de todos dejándonos con la boca abierta. Pasaron unos 4 años más de ese momento mágico donde lo vuelvo a encontrar. Era en un acto en el teatro Colón que se realizaba en el salón dorado como apertura del año o algo así, la cuestión es que mientras la directora del Instituto Superior de Artes del Teatro Colón no paraba de hablar, se escuchaba un ruidito molesto que venía del suelo, lo seguí con la mirada y ahí estaba, el pequeño genio sentado en el piso totalmente abstraído del mundo, mientras tarareaba una melodía movía sus manos marcando una coreografía. Así era Julio: autista, siempre en lo suyo. No pasó mucho tiempo en el que un amigo en común nos presentó. Él transcurría una adolescencia hormonalmente intensa, su cara llena de granos y su cuerpo, por entonces, poco agraciado se transformaban en un Dios Griego cuando bailaba, era algo increíble, imposible de describir, sólo los que lo vimos en esos años podemos dar fe de lo que digo. Yo lo espiaba bailar cada vez que podía, era un regalo a mi alma, parecía un ángel, todo le salía tan extraordinario que un día le pregunté: "¿vos te esforzás por ser el mejor?", y él me contestó: "lo que hacen los demás no tengo idea, no me importa, yo trato de ser el mejor de mi mismo, sino no bailo"...Bueno, éste fue el comienzo, luego seguiré contando. Quiero dejarlos pensar en la respuesta de un grande, y ojalá te ayude tanto como lo hizo conmigo. Porque en una sociedad en dónde todo está afuera de uno mismo ¡qué bueno es preguntarse!: Y yo, ¿soy el mejor de mi mismo?...